(Castelar, 17/05) Parece ser la segunda Tagliafest, aquella fiesta privada con baile incluido donde el intendente Ramiro Tagliaferro y sus funcionarios bailaban reggaeton en el histórico salón Mariano Moreno durante una fecha patria. Pero esta vez lo hicieron en el bar Tarzán de Castelar, el jueves último, donde tocaba la banda de Carlos «Charly» Rebagliati y de Leandro Tagliaferro, disfrutando que afuera llovía y convirtiendo el bar en una discoteca, hecho privado por las ordenanzas municipales. 
Tan es así, que una semana antes, los bares de Castelar Jam, Sucht y Pompeya fueron clausurados por el municipio y debieron pagar multas de $ 75.000, $ 48.000 y $ 54.000 respectivamente, porque la gente se encontraba bailando. 
Por eso es insólito que hayan convertido a Tarzán en boliche bailable y que quién encabeza el «pogo ricotero» sea el mismísimo subsecretario de Gobierno, el sindicalista Walter Anzoreza. También hay concejales, funcionarios y menores de edad. Mirá que bien bailan:

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