(Por Pedro Alejandro Ivanoff) El juego compulsivo es una corrupción del juego, Freud dice que se produce por la ausencia materna, esa angustia desencadena la compulsión, porque jugar angustia menos que hablarlo, ponerlo en lenguaje para resolverlo.
El juego compulsivo en un funcionario o político que dispone de recursos económicos estatales se opone al trabajo, resta energías que son volcadas como catexia al Riesgo, al placer aleatorio del Destino que puede llevarlo a la Gloria o al Abismo.
Hay una connivencia entre los juegos de azar y la adivinación esotérica, muchos videntes usan las mismas cartas que los jugadores de naipes, misterio y Destino son lugares comunes en ambos casos.
En “El Jugador” de Dostoievsky, Freud adjudica al ludópata una compulsión masturbatoria, un deseo de ganarle a la muerte (miseria),y el Juego debe ser secreto porque es la Amante clandestina además de la esposa,a quien hay que engañarla para vengarse,por representar a la madre ausente.
El Goce del Funcionario, la Tragedia del Pueblo.

Un Funcionario público jugador siente una libido ponerse en juego ante la máquina tragamonedas o la mesa de poker o ruleta de un Casino, hay un goce de excitación doble por su condición de Diferente al jugador común que no posee su Status ni dinero extra interminable.
Es el goce autoerótico masturbatorio como dice Freud, la erotización del miedo según Laforgue o un Hamlet del tablero de Ajedrez como afirma Pfister.
El juego descontrolado es para no pensar sobre su Deseo Inconsciente, buscando su Destino y Suerte en el Azar de las maquinas, las cartas o los dados, investido por el Cargo y contra todo cálculo de probabilidades en contra ya que la Banca está programada para ganar casi siempre.
El funcionario Ludópata así recibe su retribución funesta en forma aplastante en cada derrota, pero eso no importa: si se acaba el dinero propio existe el del Estado disponible que es inagotable.
El circulo vicioso se hace grande,profundamente patológico y oneroso; hoy decenas de Funcionarios en zona Oeste están en esta Rueda de la Fortuna trágica y que amerita un tratamiento clínico y una suspensión política, para bien del jugador y de los contribuyentes.
Un comentario en «Clínica Psicoanalítica. Ludopatía y Poder Político.»

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