(Morón) El intendente Ramiro Tagliaferro volvió de sus extensas vacaciones (se tomó más tiempo que el autorizado), en las que paseó por el sur argentino, el norte de Brasil y Marbella en España. Este lunes 4 deberá retomar sus tareas, donde lo esperan algunos temas urgentes. 
Tagliaferro deberá buscar Consensos.

Deberá generar consensos para que se designe al Defensor del Pueblo en reemplazo de Abraham Gak (se obtiene con 16 manos del Concejo Deliberante), pero además tiene que ordenar a su desbandada tropa política. Es que el escándalo protagonizado por su ex concejal Christian Salinas al amenazar de muerte a su ex jefe de Campañas, Diego Llaneza, tensó todas las relaciones dentro de Cambiemos (ver: “Violenta Interna en Cambiemos…” y “La Violencia Generada por un Hombre de Tagliaferro…”). Tagliaferro tiene que decidir si elige a Llaneza, a Salinas o a ninguno de los dos. Como sea, el espacio político del ex esposo de María Eugenia Vidal ya no será el mismo. Todos los funcionarios están peleados entre sí y para poder ordenar semejante desbande, se supone que deberá echar a varios directores. 

Crisis Política e Institucional.

Por otra parte, tiene que prestar atención a sus situaciones judiciales: tiene a todos sus concejales denunciados penalmente y otras causas se avecinan a partir de los hechos de corrupción con las habilitaciones e inspecciones de comercios. 
En medio de la más grave crisis política e institucional, Tagliaferro reasume el mando, bastante deteriorado, en un año donde peleará su reelección frente al ex intendente Lucas Ghi como principal adversario.

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