(La Plata) “El jefe de Gabinete Federico Salvai monitorea desde 2016 los 36 municipios con mayor caudal de votos. La Plata, Bahía Blanca, Mar del Plata, Quilmes, Lanús, Morón -con realidades distintas- constituyen algunas de las principales obsesiones del Ejecutivo bonaerense. La caída en 2018 fue constante en todos”. Así lo explicó en su edición de hoy el diario Clarín, principal vocero de Cambiemos.

Los Intendentes PRO del Conurbano para la foto 
a excepción de Tagliaferro.

Ahora que no se desdoblarán las elecciones en la provincia, los intendentes de Cambiemos saben que además de las caída en las encuestas, ahora reconocida en el propio entorno de María Eugenia Vidal, tener que ir «colgados» de Mauricio Macri en la boleta. Un verdadero «salvavidas de plomo». 
La Esperanza de los Intendentes PRO.
Pare evitarse una derrota anticipada, los intendentes oficialistas junto a Salvai y Vidal están elucubrando alguna salida. Una de ellas, creen, es anular las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que deben realizarse en agosto. Con esta manipulación en el sistema electoral, suponen que pueden poner “toda la carne al asador en una sola elección, la de octubre”. Tienen la esperanza, además, de que se produzca el milagro del “segundo semestre” y que si la economía crece, Macri resucite. Hoy, en el conurbano bonaerense, Macri no supera el 20 % de apoyos. 
La otra es borrar de la dupla ejecutiva al vice gobernador radical Daniel Salvador, ya que según los alcaldes, “no le agrega nada a Vidal” y convirtió a la UCR bonaerense en un espacio de sumisión y falta de identidad. Ellos pelean para que el vice gobernador sea el Ministro de Seguridad Cristian Ritondo o el intendente de Vicente López Jorge Macri, aunque su apellido le juega en contra. 
Tagliaferro faltó a la Cumbre.
Esta semana se realizó la cumbre de intendentes PRO donde se discutieron estos temas y el gran ausente de la jornada fue el ex esposo de Vidal, el intendente Ramiro Tagliaferro. Recién llegado de sus vacaciones, el jefe comunal sabe que su reelección ya no está en sus manos, sino que dependerá de la suerte de Cambiemos en general. Por eso ya ni participa de los foros y encuentros partidarios. Esta semana se abocó a poner paños fríos en las peleas de su equipo de gobierno, que incluyen amenazas, renuncias y «promesas de venganzas».    

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