(De Nuestra Redacción) El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), integrada por la capital federal y los municipios que la rodean, ya vio cerrar sus puertas a 2536 comercios sólamente en enero. La recesión económica, la falta de recursos en los consumidores, los tarifazos del gas, la luz, el agua y las Tasas municipales que en algunos casos como en Morón fue del 50 % pero que ya lleva acumulada más del 300 % en los últimos años, se convirtieron en un cóctel letal para los comercios de barrio. Mientras algunos tenían la suerte de vacacionar, aquí en capital y el conurbano, 82 negocios por día cerraron sus persianas definitivamente, estimando que se generaron unos nuevos diez mil desocupados.

El dato surge de una encuesta semestral que administra la ONG Defendamos Buenos Aires y sus datos son coincidentes con las entidades privadas e incluso públicas que aseguran números sombríos y desesperantes para el primer mes de 2019, incluso con una inflación mucho más elevada que la que esperaba el gobierno.
Comerciantes echados del Estado Local.
La difícil situación económica que atraviesa el comercio local, producto de la macro economía delimitada por el gobierno nacional, no encuentra paliativo en el gobierno local. En Morón, todos los proveedores locales fueron reemplazados por comerciantes y empresarios capitalinos. Así, ni las panaderías de los barrios pudieron seguir vendiendo alimentos a las escuelas, situación que fue públicamente denunciada por los propios comerciantes durante la municipalización del Sistema Alimentario Escolar. El intendente Ramiro Tagliaferro tampoco quiso implementar el programa propuesto por la oposición para que los proveedores municipales sean del partido de Morón e incluso vetó la ordenanza de Emergencia Económica impulsada por Unidad Ciudadana y el sector empresario de CEGERA (Confederación General Económica de la República Argentina-zona Oeste). 

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