Por Jorge Rachid

Así se titula un libro de Amy Chua, de hace años y del mismo tiempo que La Teoría del Caos de Naomí Klein, ambas ex funcionarias de organismos internacionales, que develan los mecanismos de dominación mundial, que se operan desde los centros de poder internacional.

La Pandemia que puso en evidencia la Crisis Civilizatoria que vivíamos, desde la naturalización de las muertes por hambre y guerras con olor a petróleo, hasta el calentamiento global y la destrucción del planeta, nos plantea un análisis a fondo de la situación actual.

El mundo ha vuelto a girar a Oriente. Después de 5 siglos del llamado “descubrimiento de América”, que había sido poblada 10 mil años antes aproximadamente, según las últimas ciudades desenterradas en Perú, las sucesivas crisis de la Modernidad, han vuelto inestable el mundo llamado Occidente.

Una guerra geopolítica se ha desatado, por las primacías en el control de los Mercados y por la apropiación de los avances científicos tecnológicos, producidos entre la carrera espacial, el manejo de la energía nuclear y las patentes medicinales, en especial en este tiempo, el de las vacunas, para frenar la Pandemia.

En esa situación de deterioro, en especial de EEUU que “cambia de caballo a la mitad del río”, encaminándose nuevamente a conflictos bélicos en terceros países, como fueron las anteriores administraciones de Obama y Bush especialmente, con millones de muertos, con el agregado ahora de la catástrofe interna del desprecio por la vida, en el manejo pandémico de Trump.

Esa lucha por la hegemonía, que se libraba hasta hace un año, en la pugna por el manejo de los Fondos de Inversión, ahora golpeados por la crisis global, se traslada a la lucha entre los gigantes farmacéuticos, de una industria cada vez más poderosa y agresiva, como hemos sufrido los argentinos, con Pfizer en la negociación, que pretende avasallar soberanía.

Nadie puede prever el desenlace de esta batalla en pleno desarrollo, ya que en términos de avance, es indudable que la mitad del mundo, en este caso oriental, o sea más de la mitad de la población mundial, ha terminado un Acuerdo de Comercio en el Foro de Shanghai, que desplaza la atención hacia ese mercado de consumo, de todos los países productores, tanto de bienes como de materias primas.

Además, tanto China como India, más Rusia poseen las vacunas de combate a la pandemia, para autoabastecerse y colocar en terceros países, lo que los convierte en los principales demandados, ante las patéticas maniobras de las multinacionales farmacéuticas, tan voraces como los fondos buitres.

Sin embargo, los medios dominantes, ofrecen una mirada pequeña de un mundo gigante, de la misma manera que amputan la historia de la Humanidad desde hace 2400 años, cuando la historia universal se escribe desde hace 7000 años. Esto sucede porque la hegemonía imperial que intentan ejercer los países “desarrollados”, también pasa, como en cualquier proceso de disputa de poder, por ocultar al contrincante, deteriorarlo, estigmatizarlo, minimizarlo. El ejemplo de la vacuna rusa en nuestro país, es fiel reflejo de esa batalla.

Quienes ven en lo táctico, la resolución de los temas estratégicos de nuestro país, se suben rápidamente a los mecanismos de pugna en juego, que dentro del campo Occidental, se está dando, entre el Globalismo Financiero Continental que responde a Trump, Wall Street y el Complejo Militar, Industrial y Farmacéutico de EEUU, frente al Globalismo Internacional, de la Banca Rothschild, Soros y otros actores, que intentan conducir ese proceso, frente al avance del mundo Oriental.

Es que China, Rusia, Turquía, India, Japón, los tigres asiáticos y otros países del Pacífico profundo, son una potencia de más de la mitad de la población mundial, con desarrollo de todas las tecnologías de punta, desde las científicas médicas a las espaciales, desde la investigación sobre el cambio climático hasta las energías sustentables.

Ese mundo de la robótica, ya instalado en Oriente, ha sido concebido en un marco social cada vez más contenedor de sus poblaciones, respetando sus culturas originarias, pero sin el “sistema de descarte” occidental, del capitalismo salvaje, denunciado por Francisco, una voz mundial, argentina y de pensamiento americano y peronista, que rescata valores, en medio de la deshumanización del Occidente mostrado de ejemplo.

Es en este marco internacional, donde la Argentina debe alzar la voz, desde el Proyecto Nacional que es la expresión del pensar americano, mestizo, moreno, profundo de una Latinoamérica, siempre sometida, nunca reconocida, ni respetada en su construcción del pensamiento y de los caminos nacionales que intentó recorrer, siendo reprimida a sangre y fuego por el imperio dominante en la región: EEUU y su aliado inglés.

Esa Patria nuestra, que rompió al neoliberalismo en el poder, con el concurso organizado del pueblo, ejerciendo su poder popular, ha dado y sigue dando una batalla épica contra las desgracias sociales y económicas, que ejecutó el enemigo sobre el pueblos argentino y enfrentando la Pandemia, con la firmeza de los grandes acontecimientos históricos, que nos hicieron afirmar nuestra memoria e identidad, de una Comunidad Organizada, en plena construcción, hacia un proceso de afianzamientos social y productivo, solidario y soberano en un marco de Justicia Social en la Patria Matria Grande.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 19 de diciembre de 2020

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