El Senado de la Nación aprobó, en una reñida sesión, el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). La iniciativa que legaliza el aborto en la Argentina logró una leve ventaja a favor de la propuesta del Gobierno, que ya contaba con media sanción de la Cámara de Diputados.

La confirmación de los votos positivos de las senadoras Stella Olalla y Lucila Crexell, de Cambiemos y el Movimiento Popular Neuquino, respectivamente, quienes estaban indecisas hasta iniciado el debate, definieron la votación. Ya desde el conteo previo que manejaba el oficialismo se vislumbraba que la balanza se inclinaba por la aprobación del aborto legal y gratuito, según adelantaron fuentes del Frente de Todos.

LA SESIÓN

En una sesión especial, que contó con una extensa lista de oradores, terminó con la votación en la madrugada del miércoles. Tanto Olalla como Crexell durante el debate adelantaron su voto positivo y sumaron apoyos decisivos a la iniciativa enviada por el presidente Alberto Fernández.

La discusión era seguida desde la calle por miles de personas que se juntaron frente al edificio del Congreso, separados por un vallado entre “verdes”, favorables al aborto, y “celestes”, en contra.

Fuentes de la Presidencia del Senado informaron que hubo al menos dos senadores, Juan Carlos Marino y Oscar Castillo, que decidieron bajarse de la lista de oradores, por lo que la votación pudo adelantarse alrededor de una hora.

En el primer discurso de la sesión, la presidenta de la Comisión de Banca de la Mujer, la peronista pampeana Norma Durango, anunció que se acordó con el Poder Ejecutivo una corrección a la letra del proyecto que se plasmará en el proceso de reglamentación, lo cual pudo sumar apoyos a la iniciativa .

Durante las primeras cuatro horas de discusión, los senadores que están a favor del proyecto superaron a los que votaron en contra de la iniciativa, de acuerdo con los discursos que se escucharon en ese lapso.

Finalmente, la votación del proyecto que impulsa el Poder Ejecutivo se concretó a las 4.15 a.m.

Sin embargo, la sesión no se agota allí, ya que los legisladores tienen previsto debatir, luego, el proyecto que establece el Plan de los Mil Días de acompañamiento al embarazo y la primera infancia.

La discusión comenzó pasadas las 16, cuando la presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, habilitó la sesión especial y la primera oradora fue la presidenta de la Comisión de Banca de la Mujer, la peronista pampeana Norma Durango.

Previamente, los legisladores aprobaron una nueva extensión de la licencia para el oficialista tucumano José Alperovich, quien fue denunciado ante la justicia por presunto abuso sexual.

De esta manera, el ex gobernador tucumano, junto con el riojano Carlos Menem, recuperándose de una infección urinaria en un sanatorio porteño, fueron los únicos dos ausentes de la sesión. Ambos integrantes del bloque del Frente de Todos iban a votar en contra del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

MODIFICACIONES AL PROYECTO

En su discurso, Durango anunció que el proyecto podría ser modificado, si resulta aprobado, cuando sea promulgado por el Poder Ejecutivo.

Según Durango, se acordó con el Gobierno nacional el veto parcial a dos incisos de la norma para eliminar la palabra “integral”. Se trata de los artículos 4 y 16 del proyecto en discusión.

El artículo cuarto establece que “las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar tienen derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional” y que “fuera del plazo dispuesto en el párrafo anterior, la persona gestante tiene derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo solo en las siguientes situaciones: si el embarazo fuera resultado de una violación” o si “estuviera en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante”.

El artículo 16, en tanto, modifica el artículo 86 del Código Penal sobre que “no es delito el aborto realizado con consentimiento de la persona gestante hasta la semana catorce (14) inclusive del proceso gestacional”.

Fuera del plazo establecido, no será punible el aborto si el embarazo fuera producto de una violación o si “estuviera en riesgo la vida o la salud integral de la persona gestante”.

Esas modificaciones allanarían el camino para que dos de los legisladores que firmaron los dictámenes en disidencia parcial, pero no habían resuelto su apoyo a la norma, como el oficialista enterriano Edgardo Kueider y el rionegrino aliado al Frente de Todos, Alberto Weretilneck, voten favorablemente.

En la vereda de enfrente, el presidente de la Comisión de Salud, Mario Fiad, sostuvo que “el derecho a la vida es el capítulo inicial”.

El legislador advirtió que “quienes apoyan este proyecto se refieren al fracaso de la criminalización” y advirtió que “aquí parece que viene bien criminalizar a los médicos, porque una palabra de más los puede condenar”.

PRESENCIAS EN EL RECINTO

Ministras, funcionarias que ocupan secretarías de Estado u organismos autárquicos, más otras personalidades que fueron expresamente invitadas por la presidencia del Senado, y presenciaron desde el Salón Azul de la cámara alta la sesión en la que se debate el proyecto de legalización del aborto, que cuenta con media sanción de Diputados.

Las mujeres llegaron antes del inicio del debate, que arrancó oficialmente a las 16:08, y se repartieron entre los sillones del tradicional Salón Azul y los palcos que permiten observar directamente el recinto.

Las invitadas especiales son las ministras Sabina Frederic (Seguridad) y Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres, Género y Diversidad); las secretaria Vilma Ibarra (Legal y Técnica), Carla Vizzotti (Acceso a la Salud) y Cecilia Todesca (Evaluación Presupuestaria); la titular de Aysa, Malena Galmarini; la directora ejecutiva del ANSES, Fernanda Raverta, y la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza.

La lista de presencias incluye además a la vicegobernadora de Santa Fe, Alejandra Rodenas; las asesoras presidenciales Dora Barrancos y Cecilia Nicolini; la exdiputada Juliana Di Tullio; la abogada feminista y jurista Marisa Herrera (que integra el consejo asesor que propuso reformas para el Poder Judicial); la ministra bonaerense Estela Díaz (Mujeres), y la titular del Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Científico y Universitario bonaerense, Florencia Saintout.

Según trascendió, la presidencia del Senado cursó un número limitado de invitaciones por cuestiones de prevención ante la pandemia de la Covid-19. La intención fue evitar que el espacio disponible en el primer piso y en las galerías se colapsara por una excesiva cantidad de personas por metro cuadrado.

En el Salón Azul, la organización dispuso varios espacios -“livings”, los llamaron- que permitieran aguardar largas horas con monitores, agua mineral en cantidad y con los sillones separados por más de un metro y medio de distancia, por prevención.

Los cuidados oficiales sumaban una complicación por la altísima temperatura: a las 16:30, cuando la sesión recién llevaba veinte minutos, el Servicio Meteorológico Nacional declaraba 34.7 grados de sensación térmica al aire libre.

Dentro de las instalaciones del Senado, por el tipo de construcción, la imposibilidad de usar aire acondicionado y la escasez de ventiladores, el calor se sentía todavía más fuerte.

El mismo panorama de agobio por el calor añadía una complicación al trabajo periodístico en el salón de las Provincias, contiguo al Salón Azul, el espacio reservado para la cobertura periodística en vivo, con los acreditados y los camarógrafos.

GINÉS GONZÁLEZ GARCÍA PRESENCIÓ EL DEBATE DESDE EL SENADO

El ministro de Salud llegó al Senado cerca de las 17.30, cuando el debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) llevaba más de una hora.

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