Por Stella Calloni 

Lo sucedido este 6 de enero en Estados Unidos es la historia de una crónica anunciada desde que el presidente Donal Trump se declaró ganador de las pasadas elecciones del 4 de diciembre de 2019, cuando faltaban millones de votos por contar, pero los primeros registros determinaban que la tendencia, en un marco muy complejo, favorecía a su oponente demócrata Joe Biden, quien terminó imponiéndose y siendo reconocido por la mayoría de gobiernos del mundo.

Aún cuando oficialmente se reconoció el triunfo de Biden después de una cantidad de amenazantes intentos de Donald Trump, incluyendo “resistencias armadas” que se expresaron en diversos estados de ese país, se continuó con en la misma posición, de denunciar un fraude. Los republicanos resultaron divididos por las actitudes de los sectores fundamentalistas del hoy llamado “trumpismo”.

Lo que el 6 de enero de 2021 hicieron los grupos de choque de la ultarderecha o el “fascismo” estadunidense , de tomarse el Capitolio para impedir que el Senado quedara como corresponde en estas circunstancias, con mayoría demócrata, fue un intento de golpe de Estado, una “insurrección” sin anestesia y con evidente apoyo de fuerzas policiales y sectores de seguridad..

Aun retirándose del lugar, lo que también pudo proponerse Trump y especialmente los asesores que lo rodean, más proclives al terrorismo que a la paz o el respeto a la voluntad popular, es imponer un mensaje simbolizado en la aparición de francotiradores armados en el capitolio, que hace tiempo vienen preparándose alentados por el discurso fascista primitivo del presidente saliente.

Nada será lo mismo después de estos episodios y hasta el 20 de enero día en que Trump tiene que entregar el gobierno, habrá zozobra tanto en EE.UU como en el mundo. Si pudieron ingresar al Capitolio, abiertamente, dejando heridos y lesionados, sin que nadie hiciera nada ¿Qué no podrán inventar en los días que vienen? ¿Acaso no llamaba el “cubano americano” Marcos Rubio representante republicano por La Florida, su asesor preferido para nuestra región, a la policía a defender a los atacantes del capitolio y a lucha contra el fraude de Biden?

Rubio y el grupo que lo acompaña han actuado contra todos nuestros gobiernos populares, además de proteger el terrorismo contra Cuba en forma permanente y acompañó personalmente al fantasmal “presidente” de Venezuela Juan Guaidó en el intento de penetrar por Cúcuta Colombia, a Venezuela en otro de sus intentos de golpe contra ese país o de invasión armando un bullicioso escenario para supuestamente llevar “ayuda humanitaria” al “pueblo venezolano”.

Lo que traían eran armas, fuego, golpismo y violencia en un remedo burdo del famoso caballo de madera de Troya. No podemos olvidar estos detalles, ni el hecho de que en la mañana se conoció. Además de todos los indultos adelantados para sus funcionarios dispuestos por Trump, el de los policías responsables de crímenes racistas, incluso filmados en los últimos tiempos. Esto fue un mensaje a los policías en sus sectores declaradamente fascistas.

Lo cierto es que nada será igual y comienza un momento muy complejo en el marco de una fuerte decadencia del imperio cuyo poderío se va debilitando en el mundo. La tragedia de la pandemia y sus consecuencias y la aparición descarnado de un fascismo residual muy activo en ese país dará que hablar prontamente.

FALSAS DEMOCRACIAS

De hecho todo lo sucedido pone en evidencia la falsedad del sistema supuestamente “ejemplo de la democracia”, cuando la decisión popular naufraga en los cenáculos de los electores que han transformado en una farsa las elecciones de Estados Unidos. Sin tomar posición en favor de nadie podemos recordar que Hillary Clinton tuvo tres millones de votos más que Trump, y este es quien quedó en el gobierno.

En este caso Biden ganó por sIete millones de votos, pero además en el voto de los electores aún en los Estados más difíciles.

Hay algo más que advertir. A partir de los sucesos que se dieron con las grandes manifestaciones de los sectores más castigados como es la población afroamericana, latina y una cantidad de jóvenes blancos que transformaron la protesta por la muerte de un ciudadano negro a manos de la policía- tortura y ejecución pública crimen al que asistió horrorizado el mundo, cuando un uniformado le colocó la rodilla en el cuello hasta asfixiarlo, en movimientos similares a los que se produjeron contra la guerra de Estados Unidos en Vietnam.

Hay que recordar que las protestas de entonces en los años 70 contra la guerra de Vietnam, al conocer los horrores cometidos por el ejército norteamericano en ese país asiático, significaron la enorme derrota moral de Washington, añadida a la derrota militar a manos de la heroica lucha de resistencia del pueblo vietnamita, no se habían visto tantas movilizaciones como en este año contra el racismo bajo el gobierno de Trump.

Trump convirtió a estados Unidos en una virtual “republica bananera” desde el momento en que perdió las elecciones argumentando un fraude electoral, en una evidente estrategia de “campaña sucia” bajo asesoría de los grupos ultraderechistas, fundamentalistas y mafiosos que lo rodean.

“Estrategia” que utilizó en varias elecciones en América Latina, donde la propaganda de EE. UU. anunciando fraude para plantear dudas, anticipándose a los resultados en apoyo de sus “favoritos” como sucedió en Bolivia en octubre-noviembre de 2019 donde Washington, la Organización de Estados Americanos, la cadena de medios de comunicación controlados y financiados por el poder hegemónico acusaron al presidente Evo Morales de preparar comicios fraudulentos.

En realidad el fraude lo preparaban ellos con sus asociados locales, la ultraderecha fascista boliviana y con la participación abierta y definida del secretario general de la OEA, Luis Almagro, encabezando el golpe de Estado.

La respuesta del pueblo boliviano este año significó otra enorme derrota moral para el imperio. ¿Qué hará el pueblo de Estados Unidos y sus mejores dirigencias ahora que aquellas guerras terroristas que nos aplicaron en forma permanente, llegó a su Capitolio y dejó al desnudo la falsedad democrática en que está viviendo en su país, tragedia que se ha mostrado en todas su intensidad con las consecuencias trágicas de la pandemia, que Trump ignoró?

Nadie puede ignorar que en el Estados Unidos de hoy hay paramilitares armados, como se vieron actuando junto a policías en las manifestaciones anti raciales. Queda un país dividido, donde hay peligros de atentados de falsas banderas, para los que están bien preparadas sus fuerzas especiales. Las banderas de los confederados entre los que desalojaron al Senado. Es otro mensaje. Debemos analizar todos los detalles, que el árbol no tape al bosque.

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